Por: Padre Edgar Orellán

Soy el p. Edgar Orellán; llegué a Mozambique el 15 de octubre del año 2019, gracias a un convenio entre la Arquidiócesis de Bucaramanga y los Misioneros de la Consolata. Ya en otras ocasiones he compartido un poco de mi experiencia misionera. Ahora, quiero darles a conocer los hechos más significativos de este año 2021, en el trabajo conjunto con el padre Edilberto Maza, sacerdote de la Consolata.

Fui destinado a trabajar en la parroquia de la Inmaculada Concepción, diócesis de Lichinga, Provincia de Niassa. En este año tuve la oportunidad de visitar algunas comunidades rurales. Me impresionó mucho ver la alegría con que esperan y reciben al sacerdote; no solo por el sacerdote, pues el motivo es aún mayor: van a poder recibir la confesión y también la comunión, reunidos como comunidad de Fe.

En medio de la humildad y la simplicidad sus rostros desbordan de alegría. Ellos son un testimonio fiel de cómo la verdadera alegría no proviene de cosas externas.

Tuvimos también la oportunidad de visitar algunos desplazados provenientes de la provincia de Cabo Delgado. Eran rostros en los que se notaba el sufrimiento que habían pasado. Dentro de los que íbamos a visitarlos estaban un grupo de personas con instrumentos musicales. Era emocionante ver cómo en medio de esa situación, especialmente los niños, estaban dispuestos para alegrarse y danzar al son de la música local que aquellos visitantes interpretaban.

Teniendo en cuenta las restricciones propias de la pandemia, hemos podido visitar algunos enfermos. Es gratificante poder brindar una presencia y una palabra de consuelo a aquellos que son tocados especialmente por el sufrimiento; cuando aparece la duda de sentirse abandonado y olvidado, estas visitas son un bálsamo que reconforta. Así, podemos ayudar a que sus sufrimientos, unidos a los de Cristo el Señor, sean ayuda para ser transformados según la imagen del Señor. Los líderes de cada comunidad acompañan las visitas, como señal de comunión y apoyo con los enfermos.

Las personas en general tienen un gran respeto por la figura del sacerdote; frecuentemente usan el título “Señor padre” para dirigirse a los mismos. Es una ventaja que permite trabajar mejor en las distintas tareas pastorales y al mismo tiempo un desafío para ser ese pastor que sabe caminar delante de las ovejas, en medio de ellas y detrás de ellas, como nos recuerda el Papa Francisco.

El sistema de salud de Mozambique, al igual que el de otros países de África, es frágil. Por ese motivo el gobierno ha pedido el cierre de templos y algunos otros lugares en diferentes ocasiones. Así como en todo el mundo, los efectos de la pandemia se han sentido en el campo de la economía. Sin embargo, aunque también en las parroquias se ha sentido este efecto, con alegría podemos decir que nunca ha faltado lo necesario, también para llevar a cabo nuestras tareas.

Finalmente, deseo a todos un muy feliz y bendecido Octubre Misionero.

1 comentario en «Misionando en Mozambique, Año 2021»

  1. La atracción es más podíerosa que la promoción sigue así padre Edgar pidiéndole solamente al todo poderoso que le permita conocer su voluntad y le de la fortaleza para cumplirla .. servir con amor enaltece el espíritu .bendiciones…

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