Por: Fabián López Arias mxy, Misionero Javeriano De Yarumal.

Si DIOS no fuera esa aurora Iluminando caminos, Rompiendo cansancios, Venciendo oscuridades, Quemando por dentro nuestros egoísmos para hacerse presente. ¿Quién se atrevería a hacer caminos “acá”?.

 

Vi que la mejor manera de encontrarle sentido y razones profundas a mi existencia era gastando la vida por una causa mayor en medio de los más pobres, el encuentro con la vida de JESÚS configuró mi vida toda de tal manera que se hizo una “experiencia de fe” que pide ser comunicada. No hay que buscar grandes razones cuando uno vive a gusto con un Dios cercano y salvador que no se puede ocultar. No se necesitan razones ni motivos para comunicar la experiencia que se vive profundamente al interior de cada uno, sencillamente se vive la experiencia de Dios y se comunica de una manera espontánea.

El misionero bebe de esta experiencia y trata de ser testigo de una misión que es más grande e importante que su propia persona, es por eso que dejamos casa, familia, pueblo, renunciamos a un amor exclusivo, optamos por no tener propiedades a título personal para vivir “ligeros de equipaje” porque estamos convencidos de que el mundo ha de saber que hay una “Buena Nueva” que debe ser proclamada de un Dios que ama la humanidad.

¿Cómo he vivido mi caminar misionero?

En un mundo donde se acusa a Dios ante tanta maldad inexplicable, yo pecador, soñador de “otro mundo posible” proclamo que he caminado a tientas en busca de Dios, le he encontrado presente donde se sufre, donde se lucha por un mundo más humano.  Dios para mí no es un concepto, no ha sido un problema en mi vida, una dificultad, ni estorbo para ser Feliz. Dios es lo mejor que puedo encontrar para vivir sin miedo, de manera real y jovial.

Desde que estaba adolescente tomé la decisión de ser Misionero Javeriano de Yarumal, desconcertando a muchos de mis amigos, con el paso de los años me he dado cuenta de que no puedo imaginar mi vida de otra manera. Esta vida me ha llevado por mundos nunca imaginados.

Otros pueblos me han acogido y han sido mi Escuela:

Desde mi formación me enriquecieron valores de otros pueblos que me acogieron, aprendí de ellos a ser más humano en mis relaciones con los demás, entendí que ser misionero no es ir a llevar a Dios a pueblos lejanos y distantes de Él, porque no hay pueblos lejanos ni distantes de Dios, por el contrario, es allí donde he podido encontrar a Dios. Mi paso por los pueblos musulmanes de Malí, Costa de Marfil (en África), las comunidades indígenas andinas de Bolivia, el pueblo de Cuba, mi paso en el campamento de Kabul (Afganistán), los pueblos migrantes en los campos de USA y el contacto con las víctimas del conflicto colombiano, me ha llevado a conocer el amor de las comunidades  a pesar de las diferentes  maneras de pensar que me invitan a un respeto profundo por cada cultura y cada ser humano.

He visto realidades tristes, situaciones de empobrecimiento, injusticia en los pueblos que me han acogido, pero también muchos signos de esperanza y alegría. He entendido que los pobres son expertos en sufrimiento, pero no en tristeza, en ellos la esperanza nunca muere. Por amor a la gente, en especial a los más pobres he asumido posiciones que muchas veces han puesto en riesgo mi seguridad y hasta la permanencia en mi Comunidad Javeriana, causa de eso he vivido momentos de incertidumbre en donde no ha faltado la tentación de mirar atrás, lo que ha sido también una oportunidad para asumir plenamente mi compromiso desde la opción que he tomado con plena confianza en ÉL, quien me ha llamado, y quien constituye la razón de ser de este momento que estoy viviendo.

He conocido, compartido y crecido humanamente por medio del contacto y amistad con personas de muchas culturas que me han ayudado a romper prejuicios y esquemas mentales, me he sentido enriquecido con lo diverso, hecho que me ha ayudado a vivir la aventura de salir de mí mismo para reconocer la presencia de Dios en el “otro”, comprendiendo así que el mundo es profundo. El compromiso es y será siempre ensanchar los lazos de humanidad, romper fronteras, globalizar la única mundialización válida que es la esperanza y la solidaridad.

He comprendido que la mejor propuesta que he hallado en mi vida para encontrar razones para vivir de una manera profunda es JESÚS.

1 comentario en «Experiencia de vida de un Misionero»

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