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Un Pueblo Peregrino de la Esperanza

    Homilía de la Misa Crismal 2025

    Monseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, presidió desde la Catedral de la Sagrada Familia, la Misa Crismal. En este año del Jubileo de la Esperanza, su homilía nos invitó a reflexionar profundamente sobre el llamado a vivir con fe, unidad y compromiso cristiano.

    Monseñor Rueda Sierra abrió su mensaje con una fraternal invitación a meditar en el contexto jubilar. Destacó la Misa Crismal como un momento privilegiado de gracia en el que se renueva el espíritu misionero del Pueblo de Dios, consagrado por el bautismo y los sacramentos, en la comunión con su obispo, el Papa y todo el cuerpo eclesial.

    De igual manera subrayó el valor de la unidad entre laicos, sacerdotes, vida consagrada y diáconos permanentes, quienes, desde sus carismas y vocaciones, construyen Iglesia, transforman la sociedad y llevan adelante el mensaje del Evangelio en medio de un mundo marcado por ideologías deshumanizantes.

    En sintonía con la invitación del Papa Francisco a vivir el Jubileo 2025 como un tiempo de esperanza, el arzobispo nos animó a revisar nuestras relaciones con Dios, con el prójimo, con la naturaleza y con nosotros mismos. Recalcó que la esperanza no defrauda y que esta actitud cristiana nos debe llevar a construir comunidades vivas, abiertas al Espíritu Santo, en salida misionera hacia las periferias existenciales y sociales, con una renovada pasión evangelizadora.

    En la Misa Crismal, un momento central fue la renovación de las promesas sacerdotales, donde los presbíteros, en presencia del Pueblo de Dios, reafirmaron su entrega al servicio de la Iglesia. Monseñor Ismael Rueda Sierra aprovechó esta oportunidad para invitar al clero arquidiocesano a vivir esta renovación con sencillez, profundidad y fidelidad, evitando protagonismos, y celebrando la Eucaristía con respeto y reverencia. También les hizo un llamado a comunicar el Evangelio con claridad, sin caer en moralismos ni convertirse en “influencers” que desdibujan la centralidad de Cristo. Invitó a ser servidores disponibles, especialmente con los más necesitados, siendo instrumentos de caridad, cercanía y esperanza.

    Monseñor Rueda Sierra expresó un agradecimiento especial a todos los que hacen parte de la vida eclesial de la Arquidiócesis de Bucaramanga: sacerdotes, diáconos, consagrados, laicos comprometidos, grupos apostólicos y comunidades parroquiales. Valoró especialmente la participación de los jóvenes seminaristas y el trabajo silencioso pero fecundo de tantos laicos en la administración, el derecho canónico y la pastoral.

    En su homilía elAarzobispo de la Arquidiócesis de Bucaramanga concluyó con una motivación clara: caminar como peregrinos de esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, María y José, construyendo juntos una Iglesia sinodal, fiel a la voluntad del Señor y abierta a los desafíos del presente.