Por: Pbro. Jorge Flórez

“Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas noticias, que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación” Is 52, 7

Doy gracias a Dios por darme la gracia de la misión.

Prácticamente mi experiencia misionera comienza siendo muy joven, cuando pertenecía a un grupo juvenil de la parroquia de la Santísima Trinidad en Bucaramanga y colaboraba en la evangelización en el barrio Miraflores (vía a Pamplona), a través de la catequesis, grupo juvenil, visita a las familias, celebraciones de la Eucaristía, animación de la novena de navidad y la semana santa.

Luego entro al Seminario Mayor de Bucaramanga a formarme para ser presbítero, y ahí conformamos un grupo de misiones con seminaristas y laicos, colaborando en varias parroquias de la Arquidiócesis de Bucaramanga, especialmente en vacaciones, semana santa y novena de navidad.

Una vez ordenadopresbitero, fui nombrado coordinador del PAM (Proyección Apostólica y Misionera), que era un grupo apostólico, conformado en su mayoría por laicos para ejercer el compromiso bautismal, recordando que somos bautizados y enviados, y que se colaboraba con algunas parroquias en la evangelización y haciendo presencia de Iglesia en sectores urbanos de nuestra ciudad. También se daba la oportunidad a los seminaristas para su experiencia pastoral. Se cuidaba la formación integral de los colaboradores y misioneros.

En el año 2000 fui enviado a África, a través del convenio “Fidei e Donum”, a colaborar en Kenia (Wema y Mombasa), y Etiopia (Assosa), especialmente con las Comunidades Eclesiales Misioneras (CEM), la formación de los catequistas, atención a los refugiados, visita a los internos de la cárcel y fundación de una escuela para niños.  Estuve allí hasta diciembre del 2003.  Me sorprende cómo Dios con lo poco nuestro hace mucho.

En el 2005 continue la experiencia misionera en Roma, colaborando como vicario parroquial de Santa María del Soccorso, una comunidad popular al oriente de la ciudad. En esa parroquia realice una experiencia muy interesante de iniciación cristiana, acompañando a catecumentos y familias que pedían el bautismo para alguno de sus miembros, especialmente con padres y padrinos de los niños. Coordinaba un grupo misionero de laicos que visitaba los sectores de la parroquia y animaba pastoralmente la zona del Tiburtino III

También en Roma, acompañaba a presbíteros estudiantes, a través de una experiencia fraterna y la formación de aspirantes a la Asociación de Sacerdotes del Prado. Fue una bella experiencia de acogida y fraternidad. También experimentar la universalidad de la Iglesia, en su comunión desde la diversidad de culturas.

Actualmente como vicario de pastoral de la Arquidiócesis de Bucaramanga continúo en este dinamismo misionero, apoyando a la Delegación de Animación Misionera, en la formación de animadores de pastoral y en la vivencia de una Iglesia en salida como bautizados y enviados. También con la implementación de la experiencia de iniciación cristiana para adultos bautizados, procurando a acompañar procesos personales y comunitarios de madurez en la fe cristiana.

Damos gracias a Dios por el dinamismo misionero que se vive en nuestra Iglesia Particular de Bucaramanga, y confiando en el Señor, esperamos continuar apoyando la misión ad gentes ad intra y ad extra de nuestra Arquidiócesis.

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