Bucaramanga – Con profundo respeto y sentimiento de gratitud, la Arquidiócesis de Bucaramanga celebró una Eucaristía en memoria del Papa Francisco, recientemente fallecido, recordando su testimonio de vida, su compromiso con la misericordia y su incansable impulso misionero al servicio de la Iglesia y del mundo.
Durante la homilía, Monseñor Ismael Rueda Sierra, Arzobispo de Bucaramaga, hizo una significativa conexión con el pasaje del libro de los Hechos de los Apóstoles, en el que Pedro, al pronunciar las palabras “en el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda”, levanta a un paralítico de su postración. Este gesto fue comparado con la acción pastoral del Papa Francisco, quien —como sucesor de Pedro— animó a la Iglesia a levantarse de la comodidad y la autorreferencialidad, para salir con creatividad, sencillez y pasión hacia las periferias existenciales del mundo contemporáneo.
Se destacó especialmente cómo el pontificado de Francisco fue una peregrinación de esperanza. Su vida y ministerio estuvieron marcados por una cercanía humilde, gestos proféticos y enseñanzas que tocaron tanto a creyentes como a no creyentes. Su liderazgo inspiró un llamado constante a la conversión, a la santidad cotidiana y a la renovación de las estructuras eclesiales bajo el espíritu sinodal: caminar juntos, escuchar, discernir y actuar con el soplo del Espíritu Santo.
El Papa Francisco será recordado por su firme convicción sobre la misericordia de Dios, lema que tomó del Evangelio según san Mateo: «Miserando atque eligendo» (“lo miró con misericordia y lo eligió”). Esta actitud marcó su pontificado, especialmente durante el Jubileo de la Misericordia en 2015-2016, y su constante defensa de los pobres, los migrantes, los marginados, los enfermos, los prisioneros y todas las víctimas de las injusticias sociales y económicas.
Asimismo, se resaltó su papel como profeta contemporáneo frente a los grandes desafíos de la humanidad: la defensa de la vida, la dignidad humana, los derechos colectivos, el cuidado de la casa común y la necesidad de una fraternidad universal. Encíclicas como Laudato si’, Fratelli Tutti y Evangelii Gaudium fueron parte esencial de su legado intelectual y pastoral.
Durante la celebración, se evocó también la imagen imborrable del Papa Francisco solo en la Plaza de San Pedro, en marzo de 2020, orando por la humanidad en plena pandemia de COVID-19, símbolo de su entrega silenciosa y compasiva.
Su impulso por una Iglesia en salida, el diálogo interreligioso, el Pacto Educativo Global, la sinodalidad, la participación activa de la mujer, la reconciliación entre generaciones y su llamado a la paz —expresado incluso durante su visita a Colombia— fueron también reconocidos como signos de su liderazgo profético y pastoral.
La homilía concluyó recordando su testamento espiritual, en el que pidió que se orara por él, y animó a la comunidad a seguir amándolo y elevando oraciones por su alma. La Arquidiócesis de Bucaramanga, al entronizar la imagen de la Virgen de Guadalupe en el Santuario de la Cumbre, reafirmó su compromiso de caminar como “peregrinos de esperanza” bajo el amparo de María, tal como lo inspiró el Papa Francisco.
De esta menera concluyó el mensaje central de Monseñor Ismael Rueda Sierra, Arzobispo de Bucaramanga, quien presidió esta Eucaristía, acompañado por un grupo significativo de sacerdotes de la Iglesia Particular, en la Catedral de la Sagrada Familia. A esta celebración también asisiteron comunidades religiosas, seminaristas, diaconos y feligreses en general.
