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El Papa León XIV invita a enfrentar el hambre y el desperdicio:“Que nadie quede fuera de la mesa”

    En su intención de oración para mayo de 2026, el Papa León XIV dirige la mirada de la Iglesia hacia una de las realidades más urgentes del mundo: el acceso digno a la alimentación. Bajo el lema “por una alimentación para todos”, el Santo Padre plantea una reflexión profunda sobre una paradoja que interpela a la humanidad: mientras millones padecen hambre, grandes cantidades de alimentos se desperdician cada día.

    Una realidad que clama respuesta

    El llamado del Pontífice se da en medio de un contexto global preocupante. A pesar de los avances tecnológicos y productivos, el hambre sigue afectando a millones de personas, al tiempo que una parte significativa de los alimentos producidos nunca llega a consumirse.

    Según advierte la Red Mundial de Oración del Papa, esta crisis no puede entenderse únicamente desde lo económico. Se trata también de un desafío ético, social y ambiental que exige una transformación profunda en la manera en que producimos, distribuimos y consumimos los alimentos.

    El Papa propone pasar de una cultura del descarte a una cultura del cuidado, reconociendo los alimentos como un bien común que debe ser protegido y compartido.

    Colombia: avances que aún no son suficientes

    En Colombia, la situación refleja luces y sombras. Datos del DANE indican que en 2024 el 25,5% de los hogares experimentó inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que equivale a cerca de 14,4 millones de personas.

    Aunque se evidencia una leve mejoría frente a años anteriores, persisten desafíos importantes. La inseguridad alimentaria grave ha aumentado y las diferencias entre territorios siguen siendo marcadas: en zonas rurales alcanza el 34,2%, y departamentos como La Guajira, Sucre y Córdoba presentan las cifras más preocupantes.

    Factores como la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad social continúan incidiendo fuertemente, especialmente en hogares con jefatura femenina y menores niveles educativos.

    Solidaridad que transforma: el papel de los bancos de alimentos

    Frente a este panorama, organizaciones como ABACO (Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia) han reiterado la necesidad de fortalecer iniciativas que permitan reducir el desperdicio y garantizar una mejor redistribución de los alimentos.

    En el país, toneladas de comida apta para el consumo se pierden cada año, mientras millones de personas enfrentan dificultades para alimentarse adecuadamente. Esta realidad evidencia fallas estructurales, pero también abre caminos para la acción solidaria.

    Los bancos de alimentos cumplen una labor fundamental al recuperar excedentes y llevarlos a quienes más lo necesitan, promoviendo además una cultura de aprovechamiento y responsabilidad.

    Un cambio que comienza en lo cotidiano

    El mensaje del Papa León XIV también pone el acento en las acciones personales. Más allá de las políticas y grandes decisiones, cada persona puede contribuir con gestos concretos: planificar las compras, evitar el desperdicio, aprovechar mejor los alimentos y compartir con quienes pasan necesidad.

    Se trata de asumir una responsabilidad compartida, donde productores, distribuidores, instituciones y consumidores trabajen juntos por sistemas alimentarios más justos y sostenibles.

    Oración del mes

    Como parte de esta intención, el Santo Padre propone la siguiente oración:

    Señor de la creación,
    tú nos diste la tierra fecunda y, con ella, nuestro pan de cada día,
    como signo de tu amor y providencia.

    Hoy reconocemos con dolor
    que millones de hermanos y hermanas siguen padeciendo hambre,
    mientras tantos bienes se desperdician en nuestras mesas.

    Despierta en nosotros una nueva conciencia:
    que aprendamos a agradecer cada alimento,
    a consumir con sencillez,
    a compartir con alegría,
    y a cuidar los frutos de la tierra como un don tuyo,
    destinado a todos, no solo a unos pocos.

    Padre bueno,
    haznos capaces de transformar la lógica del consumo egoísta
    en una cultura de solidaridad.

    Que nuestras comunidades promuevan gestos concretos:
    campañas de sensibilización, bancos de alimentos,
    y un estilo de vida sobrio y responsable.

    Tú que nos enviaste a tu amado Hijo Jesús,
    pan partido para la vida del mundo,
    danos un corazón nuevo, con hambre de justicia y sed de fraternidad.

    Que nadie quede excluido de la mesa común,
    y que tu Espíritu nos enseñe a mirar el pan
    no como un objeto de consumo,
    sino como un signo de comunión y cuidado.

    Amén.