Por: David Chávez

 

El autosabotaje son conductas o actos inconscientes que tienden a obstaculizar la consecución de metas o logros mediante auto-manipulaciones inconscientes. El objetivo principal de estas conductas es mantener a la persona en su zona de confort; la facilidad y las acciones no predecibles hacen parte del desarrollo de estas conductas, esto se debe a que cada ser humano desarrolla un mecanismo de defensa frente a acciones o eventos de incomodidad, en donde el individuo supone futuras respuestas en las que no desea ser partícipe, para evadir futuros sufrimientos, estrés o situaciones desconocidas.

Una de las maneras de reconocer las causas que identifican esta conducta es a través de la confrontación personal. Es decir; realizar un reconocimiento de cualidades y acciones que se toman a lo largo de la vida, preguntarnos ¿cómo se sintió cada una de las acciones realizadas en ese momento? Y confrontarlas con una postura actual sin ataduras.

En muchas ocasiones se puede reconocer actitudes que fortalecen el autosabotaje, tales como: la falta de autocontrol, cero aspiraciones ni tener sueños, la baja autoestima, el temor a no ser aceptado por otros, a salir de la zona de confort, entre otras.

Todas estas señales, creencias y huellas que habitan en la mente de la persona aparecen de forma inesperada, adquiriendo el control sobre la misma y sus conductas e interfiriendo en los proyectos y posibilidades de evolución de esta.

Tipos de autosabotaje

Existen 4 tipos de autosabotaje: el primero es la “no finalización de proyectos o situaciones”. En este tipo se identifican personas que tienden a tener varias actividades y trabajan en todas a la vez, sin embargo desisten antes de lograr alguna. La explicación que se encuentra para este fenómeno es que si la persona no acaba este o cualquier otro proyecto, nunca tendrá que enfrentarse a la posibilidad de fracasar o a no saber estar a la altura de las posteriores exigencias que este éxito le acarreará.

El segundo tipo es la “procrastinación”: se caracteriza por posponer cualquier tipo de actividad que genere un esfuerzo e inmediatez, reemplazándola por actividades menos significativas. De esta forma, si la persona va aplazando la realización de la tarea y no invierte todos los esfuerzos y recursos necesarios, tendrá una justificación si esta no resulta como se esperaba. Dicho de otra manera, si el sujeto dedica todo su tiempo y empeño en conseguir algo y aún así no lo logra, su argumento es su supuesta incompetencia, por lo tanto si no se esfuerza esto le servirá de excusa ante el fracaso.

El tercer tipo es “perfeccionismo”; la excusa ideal para no acabar nunca. Bajo el escudo del “no quedó bien hecho” la persona encuentra la excusa perfecta para no avanzar, sin que parezca que realmente no sabe si quiere conseguir aquello por lo que está trabajando. Existen dos posibilidades dentro de la excusa del perfeccionismo: O bien, que la persona piense que como no puede hacer nada perfecto, que no se haga, o que mediante constantes revisiones y cambios evite acabar el proyecto.

Por último tenemos las “excusas”: se trata de encontrar un gran número de peros que justifiquen no enfrentarse a cualquier cambio o posible riesgo.

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