Por: David Fabian Chávez Suárez-

Estudiante en práctica profesional

La llegada de la pandemia ha perjudicado no solo a la salud, sino también a muchos sectores a nivel nacional e internacional, uno de los más afectados ha sido el sector educativo. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades que se han presentado, las escuelas han generado una serie de estrategias para poder seguir a flote y sobre todo garantizar la educación de los jóvenes y niños colombianos.

Según el ministerio de educación colombiana y la Encuesta Pulso Social (DANE – EPS) se puede identificar que en el 87,4% de los hogares continuaron las actividades educativas o de aprendizaje desde que se cerraron las escuelas/colegios a causa de la pandemia; y en el 4,5% no continuaron estas actividades educativas. Según el sistema de matrícula SIMAT el reporte de retirados al mes de agosto del año pasado fue de 102.880 niños.

No obstante, la crisis por la pandemia ha mostrado la integración de las tecnologías en las instituciones educativas, en especial en la educación básica y media es fundamental, esta se reduce a una mediación esporádica entre los miembros de la comunidad educativa. Además, parece no existir claridad sobre la manera cómo las herramientas tecnológicas han sido incorporadas a los procesos educativos y cómo se articulan con las estructuras curriculares de las escuelas.

Unas de las dificultades que más se evidenciaron durante todo este proceso de cambio, fue la permanencia de los estudiantes en las aulas de clase; sin embargo, las capacitaciones y la incorporación de herramientas virtuales fue un desafió para estudiantes y docentes.

Si bien para agosto del 2020 el promedio de retirados de clases no fue alto, este 2021 preocupa aún más. La hermana Bernarda Paredes Garavito, Rectora del Liceo San José, un colegio privado en la ciudad de Bucaramanga manifiesta que:

“La pandemia ha impactado negativamente nuestra institución, ya que a la fecha es muy bajo el número de niños matriculados, muchos tuvieron que irse para instituciones públicas, y esto ha generado dificultades para mantener la carga laboral de nuestro liceo”. 

Además, manifiesta no recibir apoyo por parte de las entidades gubernamentales.

“Si bien se conoce que se destinó un presupuesto nacional para las escuelas públicas, es inevitable no preguntarse, si existe la posibilidad de ayuda para las entidades privadas. El 7 de julio del 2020 fue el último plazo para lograr inscribirse en un proceso de financiación para ayudar a colegios privados y padres de familia con el pago de pensión, esto fue promovido por el gobierno nacional, como contingencia a la pandemia. Sin embargo, fue hace más de 6 meses y a la fecha no existe otra alternativa por parte del gobierno para la protección de estas entidades privadas.”

¿Usted, padre de familia, se ha visto afectado por este tema?

 

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