Hoy Viernes Santo, desde la 3.00 pm en la Catedral de la Sagrada Familia, se conmemoró el misterio de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo. La celebración, que fue presidida por Monseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, contó con la piadosa participación del pueblo católico, que desde hace dos años no se reunía presencialmente a vivir este día tan especial para la Iglesia.
En el mensaje central de este Viernes Santo, Monseñor resaltó que como Iglesia estamos invitados a contemplar la Cruz de Cristo, no como un madero aislado, porque esta no se puede separar de quien fue crucificado en ella.





«En el árbol de la Cruz estuvo suspendida la salvación del mundo. Por medio de la Cruz fuimos liberados del pecado, que es la raíz más profunda de todos los desórdenes que existen en la vida del hombre. La obra redentora de la Cruz es que Cristo vino a nosotros para destruir el pecado y la muerte y rescatarnos a la vida plena que se manifiesta en su Resurrección.»
En el sentido especial de este día santo, ha dicho nuestro arzobispo que: «cuando reflexionamos sobre la muerte de Cristo y la sangre redentora que derramó, estamos pensando en que de ella nació la Iglesia y la Eucaristía, porque es un ofrecimiento de la vida del Señor Jesús por nosotros. El agua que salió de su costado simboliza el bautismo por el cual nos convertimos en hijos de Dios para conformar su Iglesia.»






«Al contemplar la Cruz dolorosa de Cristo, en este día, podemos afirmar que es una Cruz de victoria, de triunfo, por esto la liturgia nos invita a usar los ornamentos rojos que indican que el Señor ha triunfado sobre el pecado y la muerte, pasando por el dolor de su cruz, para llevarnos a la glorificación en su resurrección.»
De la Cruz también brota la alegría y la gratitud profunda con Jesús. «Gracias Señor porque con tu dolor has redimido el dolor del mundo.»
Por otro lado, luego de la Conmemoración de la Pasión y Muerte del señor Jesús, nuestro arzobispo se dirigió a la Plaza Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento, donde presidió el tradicional Sermón de las Siete Palabras acompañado de centenares de personas que siguieron presencial y virtualmente esta ceremonia.
En su reflexión, Monseñor Ismael Rueda Sierra citó al Santo Padre Francisco, en la homilía del domingo de ramos del año pasado: «Sorprende, dice el Papa, ver al omnipotente reducido a nada, Señor, por qué dejaste que te hicieran todo esto. Lo hizo por amor a nosotros, para acercarse a nuestra humanidad y no dejarnos solos.»

