El duelo es el proceso de adaptación emocional que afronta toda persona ante algún tipo de pérdida; esta puede ser la partida de un familiar o ser querido, el despido de un trabajo, la finalización de una relación amorosa, la no consecución de objetivos y metas, entre otros.

Normalmente un duelo emocional puede durar alrededor de 6 meses en ser superado, según el manual diagnóstico de enfermedades psiquiátricas. Sin embargo, dependiendo de las circunstancias de cada caso, el tiempo puede extenderse o reducirse y si a la persona le toma más de ese cálculo promedio en avanzar ahí se recomienda la buena asistencia de un profesional.

Ahora bien, según expertos, el duelo comprende cinco fases en su camino de superación:

  • Negación: negarse a sí mismo o al entorno que ha ocurrido la pérdida.
  • Enfado, Indiferencia o Ira: estado de descontento por no poder evitar la pérdida que sucede. Se buscan razones causales y culpabilidad.
  • Negociación: negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la situación. Se intenta buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de esta se dé.
  • Dolor Emocional (o desesperanza): se experimenta tristeza por la pérdida. Pueden llegar a sucederse episodios depresivos que deberían ceder con el tiempo.
  • Aceptación: se asume que la pérdida es inevitable. Supone un cambio de visión de la situación; siempre teniendo en cuenta que no es lo mismo aceptar que olvidar.

Adicional a esto, la psicóloga Gladys Rocío Campos afirma que “cada persona reacciona de forma diferente a la situación y enfrenta el proceso de duelo a su manera personal, de acuerdo a su contexto. Por esta razón, cada quien debe sentirse libre de cómo afrontar la realidad y permitirse aflorar sus sentimientos”. Así mismo, es totalmente normal el querer buscar acompañamiento profesional para facilitar estrategias o tratamientos que ayuden a superar la tristeza y mejorar el estado mental.

Así las cosas, la doctora Campos comparte algunas recomendaciones terapéuticas para vivir el duelo en familia y con mucha oración, teniendo en cuenta la época de pandemia en la que nos encontramos y que tal vez debido a ella hemos sufrido la pérdida de un ser querido:

  • Reunirse a recordar, orar y compartir anécdotas de la persona.
  • Escribir una carta a la persona que se fue, para pedirle perdón por algo que quedó pendiente y todo lo que se disfrutó con ella.
  • Leer la carta en compañía para hacer una buena catarsis y especie de terapia de grupo.
  • Hacer otro escrito con relación a lo que se aprendió con la persona que no está; valores, enseñanzas que nos dejó.
  • Compartir una carta de agradecimiento hacia el ser querido ausente y tratar de continuar con su legado.

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