¿Cuál es la persona con la que más hablas?, ¿Tu esposa, tu esposo, tu mejor amigo, tu hermana, tu hermano?, ¿quién? Esa persona con la que más hablas, tiene un enorme poder sobre ti, tanto, que es determinante de tu calidad de vida.
Somos los constructores de nosotros mismos
Dice James Allen, “Así como piensa una persona, así es ella”, y esto en virtud de aquellos pensamientos que hemos permitido habiten en nuestra mente, y estos pensamientos pueden llevarnos por caminos de plenitud, o hacernos la vida imposible.
Cómo te hablas a ti mismo
Tenemos un diálogo interno constante día con día, una vocecita en nuestra cabeza, que parece en ocasiones, parlotear sin cesar. Imagínate esa voz interior repitiéndote una y otra vez durante meses, o incluso años mensajes del tipo, “yo no sirvo para nada”, “siempre hago tonterías”, “nada me sale bien” entre otros pensamientos. Tarde o temprano estos pensamientos generan un efecto en nuestra conducta que nos lleva a actuar de acuerdo a como pensamos, y la forma en que actuamos tiene efectos directos en nuestra vida, acciones que, en muchas ocasiones, son coherentes con esos pensamientos dominantes.
Claves para tener un diálogo interno respetuoso
Hablarse bien, con respeto, no significa negar la realidad, romantizar situaciones complejas y desafiantes, tampoco significa mentirnos adulándonos de manera excesiva y desproporcionada. Pero tampoco significa atropellarse, minimizarse, anularse, no significa que nos convirtamos en los peores verdugos de nosotros mismos.
Ten en cuenta lo siguiente:
- Hazte consciente de lo que piensas, si es el caso pon alarmas que te traigan nuevamente al ahora, y pregúntate, qué estoy pensando, cómo lo estoy pensando, qué me estoy diciendo, por qué me estoy hablando de esa forma.
- Ponte como meta que independiente de lo que te esté pasando, vas a hablarte desde un enfoque propostivo, es decir, orientado a la solución, la mejora, la construcción, en lugar de solo enfocarte en la crítica.
- Usa un lenguaje constructivo. Si cometiste un error no digas que eres un tonto, más bien puedes reconocer ese error, y decirte, “La próxima vez voy a…”
- Enfócate en lo que puedes controlar. Dilapidarte a través de la crítica destructiva es tremendamente dañino, pero tu diálogo interno, tú lo puedes controlar, tanto ese diálogo que te construye, como ese que te destruye. Elige el foco, trátate con respeto, valídate, sin maquillar nada.
Me gusta como lo dice Walter Riso:
“La mente humana tiene una doble potencialidad. En ella habita el bien y el mal, la locura y la cordura, la compasión y la impiedad. La mente puede crear la más deslumbrante belleza o la más devastadora destrucción, puede ser la causante de los actos más nobles y altruistas o la responsable del egoísmo más infame. La mente puede dignificar o degradar, amar u odiar, alegrarse o deprimirse, salvar o aniquilar, soñar hasta el cansancio o desanimarse hasta languidecer”*
Al principio te pregunté, quién es esa persona con la que más hablas, como bien pudiste intuir, esa persona eres tú mismo, trátate con respeto, de la misma manera como tratarías a una persona muy importante, y muy especial para ti.
Para profundizar más sobre este tema, te recomiendo el libro: “El principio de la doble creación”, lo puedes obtener acá:
HÉCTOR LEONARDO MORA
contacto@hectorleonardomora.com
PD: Este artículo tiene fines reflexivos e informativos. No reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento profesional en salud mental. Si estás pasando por una situación que te agobia, y te provoca pensamientos que te provocan un sufrimiento intenso y prolongado, te recomiendo buscar apoyo de un profesional de la salud mental. * Riso Walter. (2004) Pensar bien, sentirse bien. Bogotá, grupo editorial Norma, p. 17
