En medio de un mundo marcado por la prisa, la incertidumbre y la sensación de soledad, las palabras del fallecido Papa Francisco siguen resonando con una fuerza especial. En su reflexión del Regina Caeli del 29 de mayo de 2022, durante la Solemnidad de la Ascensión del Señor, el Santo Padre dejó un mensaje profundamente humano y esperanzador: Jesús no se aleja de nosotros, sino que permanece cercano a través de su Espíritu.
La Ascensión muchas veces puede interpretarse como una “despedida” de Cristo. Sin embargo, el Papa Francisco nos invitó a mirar este acontecimiento desde otra perspectiva: Jesús asciende al Padre, pero no abandona a la humanidad. Al contrario, abre un camino y promete la presencia constante del Espíritu Santo.
Un amor que no aprisiona
Uno de los aspectos más conmovedores de esta enseñanza fue la manera en que Francisco describió el amor de Dios. Explicó que el verdadero amor “no aplasta, no es posesivo”, sino que da espacio y hace crecer.
En tiempos donde muchas relaciones humanas están marcadas por el control, la dependencia o el egoísmo, esta reflexión toca profundamente el corazón. Jesús confía en sus discípulos, les entrega una misión y les da libertad para continuar su obra. Así también sucede con nosotros: Dios no nos quiere esclavos del miedo, sino testigos valientes del Evangelio.
Quizás hoy muchos creyentes se sienten cansados, desanimados o incluso alejados de la fe. Pero el mensaje del Papa Francisco recuerda que el Espíritu Santo sigue actuando silenciosamente en la vida cotidiana: en quien sirve con amor, en quien perdona, en quien escucha, en quien acompaña al que sufre.
Bendecir en medio de un mundo herido
El Papa también destacó un gesto muy significativo de Jesús antes de ascender al cielo: levantó las manos y bendijo a sus discípulos.
Qué necesaria es hoy esa invitación a bendecir. Vivimos rodeados de críticas, divisiones y palabras que hieren. Francisco proponía algo sencillo y revolucionario: aprender a mirar a los demás con misericordia, rezar por ellos y bendecir sus vidas.
Bendecir puede parecer un gesto pequeño, pero transforma ambientes. Una palabra de ánimo, una oración silenciosa, una escucha sincera o un mensaje de esperanza pueden convertirse en una luz para quien atraviesa momentos difíciles.
Escuchar con el corazón
En ese mismo mensaje, el Papa recordó además la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y dejó una frase que hoy cobra aún más valor: “Saber escuchar es el primer ingrediente indispensable del diálogo y de la buena comunicación”.
Para quienes trabajan en la radio, los medios digitales y la evangelización, este llamado es profundamente actual. Comunicar no consiste solamente en hablar, publicar o transmitir; también implica escuchar el dolor, las inquietudes y las esperanzas de las personas.
Desde Radio Católica Metropolitana, esta enseñanza se convierte en una misión concreta: comunicar con el corazón, tender puentes y llevar esperanza a través de cada palabra y cada espacio de encuentro.
Un legado que permanece
Aunque el Papa Francisco ya no esté físicamente entre nosotros, sus palabras continúan iluminando a millones de personas. Su estilo cercano, sencillo y profundamente evangélico dejó una huella imborrable en la Iglesia y en el mundo.
Su mensaje sobre la Ascensión sigue recordándonos que no estamos solos. Cristo camina con nosotros, nos sostiene con su Espíritu y nos invita a ser portadores de esperanza en medio de las dificultades.
Hoy más que nunca, el mundo necesita cristianos capaces de bendecir, escuchar y amar sin poseer. Ese fue el llamado del Papa Francisco. Y ese sigue siendo su legado.
