Saltar al contenido
Portada » La Voluntad, un rasgo distintivo del carácter maduro

La Voluntad, un rasgo distintivo del carácter maduro

    ¿Eliges hacer cosas que ameritan dedicación intencionalmente?

    ¿Eliges cómo actuar, eliges con libertad, optas estar por encima de los caprichos, postergas la satisfacción inmediata, para lograr un bien mayor?

    Si respondes afirmativamente, entonces, estás usando la fuerza de la voluntad.

    LA FUERZA DE LA VOLUNTAD

    En ocasiones nos desanimamos, nos cuesta mantenernos en el camino para lograr metas que nos propusimos, abandonamos, dejamos atrás propósitos que son importantes para nosotros.

    Existe una forma para lograr superar esta forma de comportarnos, y trabajar de un modo constante en el logro de nuestras metas. Este método se llama VOLUNTAD

    Pero, y cómo podemos acceder a ella, cuando en ocasiones sentimos que nos falta precisamente la voluntad

    IR AL GIMNASIO

    Afortunadamente, y como muchos rasgos distintivos del carácter maduro, la VOLUNTAD se puede desarrollar.

    ¿Qué hacer?

    • Define un objetivo, racional, alcanzable
    • Define pequeñas metas que sean cómodas alcanzar, que te acerquen poco a poco a ese objetivo
    • Prémiate. Cada vez que alcances una de esas metas, felicítate. Es un modo de motivarte para continuar

    Enfócate en cambios de a poco.

    Un paso a la vez.

    En pequeñas victorias.

    BENEFÍCIATE EL PODER INCREMENTAL

    Si te mantienes, si sigues adelante, crearás el efecto impulso. Es decir, entre más mantengas estas acciones para desarrollar la voluntad, esta se fortalecerá con el tiempo, desarrollarás este rasgo distintivo del carácter maduro de una forma más sólida, y con el tiempo, se te hará muchísimo más fácil, la práctica de la VOLUNTAD

     

    PROYECTA LO DIFÍCIL

    Como decía un reconocido filósofo:

    Proyecta lo difícil partiendo de donde aún es fácil.

    Realiza lo grande partiendo de donde aún es pequeño.

    Todo lo difícil comienza siempre fácil.

    Todo lo grande comienza siempre pequeño.

    Por eso el sabio nunca hace nada grande,

    y realiza lo grande, sin embargo.

    El árbol de ancho tronco está ya en el pequeño brote.

    Un gran edificio se basa en una capa de tierra.

    El viaje hacia lo eterno comienza ante tus pies.

    Como es usual, siempre todas estas reflexiones, serán más fáciles en la teoría, que, en la práctica, pero vale la pena intentarlo.

     

    HÉCTOR LEONARDO MORA- Productor y columnista de Radio Católica Metropolitana

    www.hectorleonardomora.com

    contacto@hectorleonardomora.com

    https://www.linkedin.com/in/hectorleonardomora

    https://www.youtube.com/hectorleonardomora

    https://www.instagram.com/hectorleonardomora

    https://www.facebook.com/hectorleonardomora