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La Cruz: Signo de la Victoria de Cristo sobre la Muerte

    El momento sublime que reúne a la Iglesia universal, en medio del silencio y la meditación, tiene lugar en la tarde del Viernes Santo, donde a través de una liturgia sobria y contemplativa, recordamos la entrega que Cristo hizo por la humanidad en el árbol de la Cruz.

    Hacia las tres de la tarde, de este Viernes Santo, en la Catedral Metropolitana de la Sagrada Familia, Monseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, presidió la Celebración de la Pasión del Señor, que contó con cuatro momentos: Liturgia de la Palabra, Oración Universal, Adoración de la Cruz y Comunión Eucarística.

    Reunidos como Iglesia a los pies de la Cruz, Monseñor Rueda Sierra recordó la entrega sufriente que Cristo hizo por la salvación de la humanidad:
    “Una entrega en silencio, como el cordero inocente que da la vida por sus hermanos. Jesús abrazó su cruz y subió a ella para ofrecerse como víctima, y en obediencia asumió la muerte por la salvación de todos nosotros.”

    Cristo convierte la Cruz en un signo de victoria, que se hace presente y actual en la vida del hombre de hoy, en los hermanos que sufren los diversos flagelos del mundo actual:

    “El Evangelio, según San Juan, que hemos meditado en esta tarde y que nos narra la Pasión del Señor, nos enseña como pasando por el dolor, Cristo nos amó hasta el extremo para que obtuviéramos vida en abundancia. La Cruz ya no significa muerte, con Cristo, la Cruz significa vida, y es un signo de victoria sobre el pecado. Es una Cruz que reverdece y que con el pasar de los días nos traerá la verdadera alegría que se desborda en la Resurrección”

    Como madre y maestra, la Iglesia encuentra en el costado de Cristo dos signos fundamentales para su vida sacramental. Así lo afirmo el arzobispo de Bucaramanga:
    “La Iglesia ha visto con fe, que del costado de Cristo se nos ha dado dos sacramentos: el Bautismo, representado en el Agua; y la Eucaristía, representada en la Sangre. Ambos fueron dados por Dios en el momento de la muerte de su Hijo Jesús.”

    “En este Viernes Santo los animo a que cada uno de nosotros lleve su Cruz, con el amor que Cristo llevó la suya. Siempre con la mirada puesta en la esperanza de la Resurrección. Este no es el fin, es el comienzo de una vida nueva.”