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Consejos para manejar la ansiedad

    Sentir ansiedad de modo ocasional es algo habitual en cada uno de nosotros. Sin embargo, algunas personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos de manera excesiva y persistente sobre situaciones cotidianas. Habitualmente, en los trastornos de ansiedad se dan episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa o miedo y terror que alcanzan un máximo en cuestión de minuto, esto también conocido como ataques de pánico.

    Estos sentimientos de ansiedad y pánico interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, son desproporcionados en comparación con el peligro real y pueden durar un largo tiempo. Con el propósito de prevenir estos sentimientos, puede suceder que evites ciertos lugares o situaciones. Los síntomas pueden empezar en la infancia o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta.

    En Colombia los trastornos de ansiedad son de mayor prevalencia que otros trastornos mentales. El 19.3% de la población entre 18-65 años de edad reporta haber tenido alguna vez en la vida un trastorno de ansiedad. Estos son más frecuentes entre las mujeres (21.8%). Dentro de los trastornos de ansiedad, la fobia específica es la de mayor prevalencia de vida con 13.9% en mujeres y 10.9% en hombres, seguido por la fobia social que es similar en ambos géneros con un 5% de prevalencia de vida. Por otra parte, la edad de inicio de estos trastornos fluctúa entre los 7 años en el trastorno de fobia específica y los 28 años para el trastorno de estrés post traumático.

    Los signos y síntomas de la ansiedad más comunes incluyen los siguientes:

    • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
    • Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
    • Aumento del ritmo cardíaco
    • Respiración acelerada (hiperventilación)
    • Sudoración
    • Temblores
    • Sensación de debilidad o cansancio
    • Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
    • Tener problemas para conciliar el sueño
    • Padecer problemas gastrointestinales (GI)
    • Tener dificultades para controlar las preocupaciones
    • Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad

    Si has tenido alguno de estos síntomas, te recomendamos visitar un especialista de la salud mental, y además apoyarte con estas recomendaciones:

    • Haz ejercicio: El ejercicio cardiovascular regular libera endorfinas que dan lugar a una reducción de la ansiedad. Un simple paseo de 30 o 40 minutos es suficiente para conseguir los efectos beneficiosos y ayudarte a controlar tu estado anímico.
    • Duerme bien: No dormir lo suficiente puede provocar ansiedad. Si tienes problemas para dormir, esta noche intenta participar en una actividad relajante antes de dormir, como tomar un baño caliente, escuchar música relajante o tomar varias respiraciones profundas.
    • Conéctate con los demás: El apoyo social es vital para el manejo del estrés y la ansiedad. Llama a un ser querido, programa una cita por Skype o come con un amigo cercano. Hablar con los demás puede hacer mucho bien.
    • Evita la cafeína: La gestión de la ansiedad trata tanto de lo que haces como de lo que no haces. Y hay algunas sustancias que exacerban la ansiedad. La cafeína es una de esas sustancias.
    • Ora: La oración es vital para la vida del ser humano, en los momentos difíciles debemos tener claro que tenemos un Dios, que está con nosotros, que nos escucha y que siempre nos está apoyando y cuidando en los momentos difíciles. Por eso, cuando sientas que no puedes más, habla con tu padre que está en el cielo, quien está las 24 horas del día dispuesto a escucharte.
    • Haz algo con lo que disfrutes: Participar en actividades agradables ayuda a calmar tu ansiedad. Por ejemplo, dar ese paseo distractor, escuchar música o leer un libro.
    • Descansa durante tu jornada: También es útil crear pausas en tu día a día. Basta con un simple cambio de ritmo o de paisaje, disfrutando de un hobby, pararte a respirar, una vez más, hacer determinadas tareas “no obligatorias”, etc. Un receso después del esfuerzo puede ser muy refrescante para tu estado de ánimo.

    Es importante solicitar ayuda profesional para que puedan apoyarte en lo que está sucediendo, sobre todo en los casos de mayor gravedad, en los que existe una incapacitación importante. Las intervenciones terapéuticas de orientación cognitivo-conductual están dirigidas a cambiar el modo de procesamiento de la información; es decir, a modificar la forma en que uno entiende la realidad y el modo en que se enfrenta a la misma. En algunos casos, el tratamiento se puede acompañar con medicación.