Saltar al contenido
Portada » María, madre de Dios, madre de la Iglesia

María, madre de Dios, madre de la Iglesia

    Cada año de manera habitual, el quinto mes, es dedicado a las mujeres que convirtieron su vientre en vida; mayo es el mes de todas las madres, a quienes se les homenajea regalando flores, obsequiándoles detalles  y recordándoles lo importantes y especiales que son para nuestras vidas.

    Además, en este mes es imperativo resaltar a nuestra madre universal, nuestra madre del cielo, la Santísima Virgen María. En el numeral 963 de la Iglesia Católica nos recuerdan justamente el rol e importancia de María para nosotros.

    «Se la reconoce y se la venera como verdadera Madre de Dios y del Redentor […] más aún, «es verdaderamente la Madre de los miembros (de Cristo) porque colaboró con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes, miembros de aquella cabeza»

    María es la única mujer de toda la historia de la humanidad a la que Dios permitió nacer sin pecado original, la madre de Cristo y siempre Virgen, que fue asunta al cielo en cuerpo y alma.

    La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por voluntad de Dios, estuvo de pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de madre que, llena de amor, daba amorosamente su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima que Ella había engendrado. Finalmente, Jesucristo, agonizando en la cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”.

    María es corredentora de la salvación, fue su sí el que dio inicio al plan de Dios para que su hijo Jesucristo diera la vida por la humanidad, gracias a su trabajo como madre, maestra y mujer, Jesús creció y se formó como hombre para evangelizar y llevar el mensaje de su Padre.

    «Colaboró de manera totalmente singular a la obra del Salvador por su obediencia, su fe, esperanza y ardiente amor, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres. Por esta razón es nuestra madre en el orden de la gracia» (Catecismo de la Iglesia Católica 968).

    Dentro de las fiestas del mes de mayo, también celebramos la advocación Mariana de Nuestra Señora de Fátima, cada 13 de mayo la iglesia recuerda un año más de la primera de las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, ocurridas en Cova da Iria (Portugal) en 1917.

    El Papa Francisco nos invita que «En este mes dedicado a la Virgen María, aprendamos de ella que la #oración es la mejor arma de la vida cristiana: la victoria sobre el mal no es posible sin perseverancia en la oración.