La curiosa historia del cuadro de la Divina Misericordia

Actualidad

Vía: www.romereports.com

“Pinta una imagen según el modelo que ves con la frase: Jesús, en Ti confío”. Esto es lo que en una aparición de 1931, pidió Jesús a santa Faustina Kowalska. Ella obedeció y el resultado fue este, el cuadro de la Divina Misericordia, una de las imágenes más veneradas por los católicos del mundo.  

Pero no fue fácil lograr que perdurase en el tiempo. Y es que la imagen fue robada, comprada e incluso enterrada a lo largo de los años. 

Así lo cuenta el periodista David Murgia en su libro “Santa Faustina y el rostro de Jesús Misericordioso”.

DAVID MURGIA
Autor “Santa Faustina y el rostro de Jesús Misericordioso”
“Este libro cuenta la verdadera y única historia del cuadro de la Divina Misericordia. A todos nos viene a la mente el retrato que se encuentra en Cracovia, pero en realidad el original es el que se ve a mi espalda. Fue realizado bajo las directrices y la supervisión de Sor Faustina Kowalska”.
“Indudablemente puede definirse como la única y real imagen de la Divina Misericordia”.

Este cuadro se encuentra en Cracovia, el mismo Papa Francisco rezó ante él, pero no es la imagen original. Esta versión fue hecha en 1944 por Adolf Hyla. La original es esta otra, realizada diez años antes por Marcin Kazimirowski bajo la supervisión de santa Faustina. Está en un santuario de Vilnius que el Papa también visitó. Hay una gran diferencia entre ambas imágenes.

DAVID MURGIA
Autor “Santa Faustina y el rostro de Jesús Misericordioso”
“Los ojos. Los ojos de este cuadro de la Divina Misericordia son preciosos porque no miran a la persona sino hacia el suelo. Esto es porque habla no de un Dios que se impone, sino de un Dios que se propone. No te mira directamente a los ojos porque no quiere intimidarte y por eso dirige su mirada hacia abajo”.

La imagen pasó por Polonia, Lituania y Bielorrusia. Con la la presencia de los nazis y la invasión soviética el primer cuadro de la Divina Misericordia atravesó todo tipo de duras situaciones. Si no hubiera sido por el esfuerzo de las monjas y personas que lo escondieron y después buscaron, pocos sabrían actualmente de su existencia. 

Deja un comentario