El Papa visita una parroquia: La lengua tiene el poder de destruir como una bomba atómica

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Vía: www.romereports.com

Después de dos intensos meses llenos de viajes y de la cumbre contra los abusos, el Papa ha podido retomar sus visitas a parroquias romanas.

Esta vez fue el turno de la de San Crispino de Viterbo, en las afueras de Roma.

Durante su homilía, el Papa avisó del daño que provocan la hipocresía y el chismorreo.

Dijo que lo fácil es ver y criticar las faltas de los demás, en vez de darnos cuenta de nuestros propios defectos.

FRANCISCO
“Con esto el Señor quiere enseñarnos a no ir por ahí criticando a los demás, a no ir mirando sus defectos. Primero mira los tuyos, tus defectos. “Pero padre, si yo no tengo”. ¡Ah! Enhorabuena. Te aseguro que si no te das cuenta aquí, te los encontrarás en el Purgatorio. Mucho mejor verlos aquí”.

El Papa recordó que la hipocresía conduce al chismorreo. Dijo que la lengua tiene la capacidad de destruir como una bomba atómica.

FRANCISCO
“’No, padre, es que a veces hay gente muy mala con muchos defectos…’ Está bien, sé valiente y díselo a la cara: ‘Eres malo porque estás haciendo esto y esto’. Díselo a la cara, no a la espalda, no por detrás. Dilo a la cara. ‘Pero si no quiere escucharme’. Entonces díselo a alguien que pueda remediarlo, a quien pueda corregirlo. Pero no seas chismoso, porque los chismes no resuelven nada. Empeoran las cosas y te llevan a la guerra”.

El Papa también dio algunos consejos para evitar los chismes. Propuso rezar por la persona que hace cosas mal, y que se pida a Dios que le ayude a superar sus problemas.

FRANCISCO
“Cuando tengas ganas de hablar mal de alguien, muérdete la lengua. ¡Fuerte! Así se te hinchará la lengua y no podrás hablar. Es una medicina práctica, muy práctica”.

Durante la comunión, el Papa fue sorprendido por dos niñas pequeñas. Estaban deseando saludarlo mientras él rezaba.

Después, el párroco le entregó este cuadro dedicado al tema de la inmigración, una cuestión muy cercana a Francisco.

Y antes de abandonar la iglesia, como suele hacer, se detuvo con los enfermos que le esperaban en la primera fila.

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