¡BASTA UNA PERSONA BUENA PARA QUE HAYA ESPERANZA!

La voz del pastor

Queridos hermanos y hermanas: Con esta frase, entre tantas cargadas de sabiduría, el Papa Francisco, en su homilía de Villavicencio, nos alentó a los colombianos para no desmayar en la búsqueda de la reconciliación y la paz.

 Al celebrar esta Navidad 2017, quisiera que la “Voz del Pastor” fuera como una inmensa “tarjeta” que pueda llegar a todos, en particular a quienes con sencillez y espíritu de comunión y participación en nuestra Iglesia de Bucaramanga, han seguido los mensajes y contenidos de nuestro periódico Buena Nueva, la “Carta a la Comunidad” y Radio Católica Metropolitana, que no buscan nada distinto, que podamos ser, con ayuda de Dios, buenas personas, comprometidos cristianos y excelentes ciudadanos.

Pero conviene pensar, si miramos con ojos de fe y con la sencillez propia de los niños, al pesebre, con las figuras de la Sagrada Familia, buenos ellos por excelencia, pero con la elevación de la bondad más infinita presente en el Niño Dios, “envuelto en pañales y recostado en un pesebre” (Lc 2,12), que es en  Él donde descubrimos el modelo de la persona buena y la inspiración para que todo ser humano, todo colombiano,  pueda construir la paz y la esperanza, mediante la reconciliación que nos ha traído por su encarnación, vida, pasión, muerte y resurrección.

Cuando el joven rico se encontró con Jesús, le llamó “Maestro bueno” y Jesús lo interpela preguntando “¿por qué me llamas bueno?, Nadie es bueno sino sólo Dios” (Mc 10,18). El joven no se equivocaba porque en su búsqueda de alegría y felicidad, que estaba ausente en su vida, reconoció que allí frente a frente, estaba el Dios con nosotros, el Emmanuel, el único que puede dar sosiego y respuesta segura al corazón humano. Como suele a veces  ocurrir, también el joven, a pesar de encontrarse con el maestro bueno, no escuchó de modo inmediato su recomendación para seguirle como su discípulo. Que para todos nosotros la alegre noticia que nos anuncia este tiempo de Navidad, de un Jesús que nace para salvarnos,  renueve en los corazones, el amor y la paz.

Le doy gracias a Dios, al final de este año, por la bondad de tantos hermanos en nuestra Arquidiócesis de Bucaramanga: sacerdotes, diáconos, consagrados, laicos y familias, comunidades y personas de buena voluntad que con constructiva actitud, han trabajado por el Reino de Dios y su presencia cercana, especialmente en los pobres y excluidos, como ha sido el énfasis del presente año. Que en ese encuentro con Jesús, descubran también la verdadera alegría, especialmente en esta Navidad y en el próximo año, de manera que ese gozo y esperanza perduren siempre.

Con mi fraterno saludo y especial bendición.

 

+ Ismael Rueda Sierra

Arzobispo de Bucaramanga

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